En el contexto actual, donde la hostelería española se enfrenta a un aumento generalizado de costos y un consumidor que evoluciona constantemente, el modelo de foodtrucks está ganando protagonismo. Más allá de su estética urbana y presencia en festivales, surge la pregunta: ¿puede convertirse en una herramienta económica estable para el sector?
La restauración sigue siendo primordial para la economía nacional, con la hostelería como uno de sus principales motores, representando más del 70% del PIB nacional. No obstante, los empresarios del sector enfrentan desafíos crecientes, como el alza de precios de materias primas, costos energéticos, alquileres comerciales, falta de personal cualificado y una creciente presión regulatoria, que han complicado la operativa de los negocios. Montar un restaurante conlleva desde el primer día una estructura fija notable, limitando la capacidad de adaptación ante posibles descensos en la demanda.
En este contexto, la migración al modelo foodtruck se impone, principalmente por la reducción del riesgo financiero. Montar un restaurante puede costar entre 100,000 y 250,000 euros, superando esas cifras en zonas prime, mientras que una foodtruck plenamente equipada oscila entre 35,000 y 70,000 euros. Además, la estructura de inversión difiere significativamente. La mayoría de clientes de Bread and Butter Garage, fabricante líder de foodtrucks en España, optan por el leasing, lo que les permite evitar un desembolso inicial grande y distribuir el IVA en cuotas, manteniendo liquidez para otras necesidades operativas y deduciéndolas fiscalmente.
La versatilidad del modelo es otro de sus atractivos. Según Carles, CEO de Bread and Butter Garage, muchas empresas trabajan por campañas específicas, pudiendo alquilar su foodtruck en periodos de baja actividad para eventos privados o producciones audiovisuales, maximizando así la rentabilidad y optimizando el uso del activo.
La pregunta no es si los foodtrucks salvarán la hostelería española, sino cómo evolucionará este sector. La hostelería sigue fuerte y forma parte integral de la cultura española. Sin embargo, está cambiando la forma de operar. Los foodtrucks complementan a los restaurantes tradicionales, facilitando su presencia en eventos y festivales, y respondiendo a las demandas de un público que busca experiencias innovadoras y dinámicas.
En suma, el foodtruck no es una simple tendencia, sino parte de una evolución natural del mercado hacia formatos más flexibles y experienciales, permitiendo a las marcas adaptarse rápidamente a un entorno en constante cambio sin perder su identidad.





